Principios de política aplicables a todos los gobiernos representativos

Autor: Benjamin Constant
Editorial: Página Indómita
Materia: Política
ISBN: 9788412648942
Formato: Rústica con solapas / 13 x 21 cm
Páginas: 288

Reseña

Publicada originalmente en 1815, Principios de política aplicables a todos los gobiernos representativos constituye la obra magna de Benjamin Constant y uno de los textos fundacionales del liberalismo político.
A la luz de la experiencia de la Revolución francesa y de la deriva despótica de un republicanismo que había empleado la «voluntad general» rousseauniana para instaurar el Terror, y tras la Restauración borbónica a la que le siguen los Cien Días de Napoleón, el autor intenta establecer los principios que deben servir de guía a las instituciones y la política en una democracia constitucional.
Constant sostiene que el poder ha de estar estrictamente limitado en sus funciones, puesto que «la libertad individual es la verdadera libertad moderna», y la libertad política basada en el gobierno representativo y las garantías constitucionales es su sostén. Así pues, el autor sienta aquí las bases de nuestras modernas democracias liberales.

Benjamin Constant (Lausana, 1767 – París, 1830), escritor y político francés de origen suizo, es uno de los principales representantes del liberalismo clásico.
Nacido en el seno de una familia protestante oriunda de Francia, asiste a las Universidades de Oxford y Erlangen, así como a la de Edimburgo, donde estudia la Ilustración escocesa. En 1794 conoce a Madame de Staël, quien le abre el camino a la política francesa y mantendrá con él una larga y tormentosa relación. Comprometido con el republicanismo y la Revolución desde esas fechas, apoya el golpe de Estado del 18 de Fructidor (1797), ejecutado por el Directorio contra los moderados y los monárquicos, y el del 18 de Brumario (1799), que pone fin al Directorio e inicia el Consulado de Napoleón. Se convierte entonces en miembro del Tribunado, pero pronto se opone al despotismo napoleónico, lo que le lleva al exilio junto con Madame de Staël. No obstante, decepcionado con la Restauración borbónica (1814), vuelve a ofrecer su apoyo a Napoleón durante los Cien Días (1815). En la segunda Restauración, retoma la actividad política y es elegido diputado en 1818. Como miembro de la oposición liberal, será uno de los oradores más notables de la Cámara de los Diputados y un férreo defensor del sistema parlamentario. En la Revolución de 1830, participa en los sucesos que ponen fin al reinado de Carlos X y llevan al trono a Luis Felipe. Aclamado como un héroe por los revolucionarios, es nombrado presidente del Consejo de Estado, pero fallece en París poco después, el 8 de diciembre de ese mismo año.
Entre sus obras destacan Sobre las reacciones políticas (1797), Sobre el espíritu de conquista y la usurpación (1814), Principios de política aplicables a todos los gobiernos representativos (1815), Curso de política constitucional (1818-1820) y Sobre la religión, considerada en sus fuentes, sus formas y su desarrollo (1824-1830), así como la novela Adolphe (1816).