Con capa y antifaz

Autor: Julio Embid
Editorial: Los libros de la Catarata
Materia: Movimientos Sociales
ISBN: 9788490974216
Formato: 14 x 22 cms. Rústica
Páginas: 128

Reseña

La ideología de los superhéroes

¿A quién votó Supermán en las últimas elecciones presidenciales norteamericanas? ¿A qué campaña donaron sus millones dos tipos ricos como Iron Man y Batman? ¿Cuál es la agenda medioambiental de Hiedra Venenosa? Adaptadas siempre a los tiempos, las historias de superhéroes y supervillanos nos hablan de democracia, capitalismo, ecología, feminismo, racismo o nuevas tecnologías. Gracias al alcance universal de sus historias, los superhéroes son figuras de gran utilidad para quienes quieren proyectar valores y discursos concretos sobre la sociedad, o incluso dirigir su conducta. De ahí que sus mensajes no sean tan inocuos como tal vez creamos, y también la pertinencia de entender y analizar lo que nos cuentan. En este libro, Julio Embid alterna el análisis político y sociológico con anécdotas curiosas de la industria cultural estadounidense para mostrarnos que Supermán tiene más en común con Rocky Balboa y otros iconos ideológicos de lo que parece.


Julio Embid. Licenciado en Ciencias Políticas y en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Diploma de Estudios Avanzados (DEA) en Historia de los Movimientos Sociales en la misma universidad. Desde diciembre de 2017 es director general de Relaciones Institucionales y Desarrollo Estatutario del Gobierno de Aragón. Anteriormente fue subdirector del Laboratorio de la Fundación Alternativas y columnista en diversos medios como eldiario.es, Diario de Teruel o El País. Ha publicado tres libros, el último Hijos del hormigón. ¿Cómo vivimos en la periferia sur de Madrid? (La Lluvia, 2016). Le gustan los cómics, los juegos de mesa, el transporte público, las subidas de impuestos, comer con pan y postre o café, los bocadillos de sardinas del Churrión, las derrotas del Madrí, ver First Dates e ir al cine un par de veces por semana. Cuando se publique este libro le quedarán todavía 34 años de hipoteca con el banco de un piso de los años cincuenta sin ascensor en Carabanchel, al que inexplicablemente está loco por volver.